
La película se inicia con un hombre tirado en el piso, esta despertándose, al levantarse se da cuenta que esta dentro de un banco en la sección del cajero automático. Es de noche y no hay nadie. Sólo él, sus billetes que le esperan y su tarjeta. Toma el dinero, la tarjeta y se va.
La escena siguiente descubrimos que el hombre es un embalsamador de animales. Ya nos llama la atención una profesión tan rara al menos por estos lares peruanos. La película continua llamando la atención cuando a la escena siguiente descubrimos que nuestro embalsamador tiene una memoria impresionante, ojo esto incluye una memoria fotográfica bárbara, recuerda todo visualmente. Y la memoria espacial ni que decir.
Un día nuestro memorex, va a unos Cotos de Caza. El camino nos hace recordar como quien se va al Convento de Ocopa en Junín Perú por la cantidad de árboles que hay en el camino y por la sensación visual que se produce. Un día va a cazar siervos y de pronto pareciera que tuviera mareos. La cámara gira alrededor de él. Lo enfoca por detrás. Cae al suelo, donde su cuerpo se arquea hacia arriba. Cuando se despierta, ve a un siervo, agarra el rifle, apunta, se limpia el ojo y dispara equivocadamente y mata a un hombre. La historia recién empieza.
En una película llena de suspenso y misterio, Bielinsky nos entrega su último trabajo. Que pena su temprana muerte. De haber seguido vivo hubiera sido el nuevo Hitchcock pero del cine sudamericano.
Ricardo Darín es el personaje central y una vez más le da mucho realismo a su personaje como anteriormente lo hizo en “9 reinas”, “El hijo de la novia”, “Luna de Avellaneda”, etc. Esta vez interpreta a un hombre epiléptico que bajo un aire tímido, se esconde una mente perversa, enferma. Es capaz de engañar a cualquiera hasta a él mismo. En una situación extrema encuentra el momento indicado para poner en marcha sus planes enfermizos de toda la vida. Para ello se vale de quienes se creen más vivos que él. No te fíes ni de el que aparenta ser el más sonso.
Detalles: En ningún momento escuche como se llamaba el héroe de nuestra historia, para los propósitos de la película al final no interesa tampoco.
La música de Vivaldi acompaña el inicio y el final de la película.
Escena para recordar: La escena del tiroteo entre los choros y Darín





4 comentarios:
A mi gusto, una de las mejores peliculas argentinas, SIN NINGUNA DUDA.
Florcita.
Definitivamente Bielinsky era un genio.
Excelente por donde se la mire... 9Reinas era mas redonda, pero esta es mas pelicula... vos me entenderas...
todavia sigo llorando la muerte de este director... una de esas perdidas irreparables...
te dejo mi critica en mi blog de esta peli:
http://ceaa.blogspot.com/2006/11/fabian-bielinsky.html
una pena grande la muerte de este director. Sin embargo nos dejo dos joyas de cine para la posteridad. Darín en sus mejores momentos.
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